A la par de las nuevas valoraciones que le comenzamos a dar a una cotidianidad en la que transitábamos por inercia, también descubrimos que las tareas que eso implicaba no solo pueden ser una carga que se aliviana cuando se convive, asimismo se pueden convertir en una excelente disculpa para gozar y divertirse. Mercar o bien cocinar, podrían ser un plan más que una obligación. Poco a poco, nos marchamos dando cuenta de que el yunque al cuello que era la vida con nuestra ex era tan pesado como lo queríamos ver y tan ligero como decidiéramos sentirlo. De esta forma le abrimos el espacio a la duda razonable de que la persona con la que compartíamos no fuera tan hechicera como pensábamos. Cuando llegamos a este punto, hay que precisar algo esencial, no se trata de que estemos interesados en hacer o bien no una nueva evaluación sobre la que fue nuestra pareja; puede que de esta manera sea, mas más allí, sentimos lo que fue compartir con otra persona y lo que verdaderamente significa para nosotros ese estado de convivencia. Sin duda, a esta conclusión se llega por considerarla a través de la persona con la que convivíamos, pero lo que busco compartir es de qué forma el hecho de convivir tenía y tiene muchos elementos que ignorábamos y que no eran ni molestos, ni nos generaban incomodidad, ni mucho menos nos hacían sentir cercados por una vida que pensábamos que ya no queríamos más. Aprecié que me faltaba el aire. El hombre que tenía delante ya era mi ex. Sin que lo supiese. Acababa de tomar esa decisión repentinamente. Me parecía injusto, pero aún más injusto era mirarlo y no estimar tocarle la cara. Y que todo sucediese un martes.

¿Para quién? para ambos

El primero de los días fue sin incidentes. Laura se quedó en su habitación, y cuando salía a comer o bien a utilizar el computador siempre y en todo momento llevaba tacones y un vestido de verano. Por la forma en que sus pechos rebotaron, Herb sabía que estaba siguiendo las órdenes de Bruno. Cada intento de charla fue derruido con una mirada odiosa. Herb no estaba seguro de que pudiera arreglar su relación ahora, mucho menos después de otras un par de semanas con Bruno y sus juegos. Herb se sintió culpable, sabiendo que todos esos juegos fueron suministrados por meses de largas conversas con este hombre. Otra de las causas es la escasa comunicación, puesto que mu­chas personas piensan que todo se ha de dar espontánea­mente y que nada hay que charlar sobre lo que a cada uno de ellos le pasa: esto es lesivo para la sexualidad. Es incuestionable que también tienen mucho que ver las actitudes sexistas y un marco de represión familiar y educativa, en el que nunca se explica a los jóvenes ni a los adultos de qué forma es la respuesta sexual fisiológica. También hay que destacar la incapacidad de ciertas mujeres de abandonarse a las sensaciones placen­teras y estar pendientes de si van a terminar o no, de allí que muchas finjan el orgasmo, lo que les crea una situa­ción muy tensionante y poco grata. Por último, hay que mentar las causas psicológicas más recónditas como los enfrentamientos edípicos, la fobia a la penetración y, por lo general, los problemas gestados en la primera infancia, y las llama­das causas diádicas, que se manifiestan en desavenencias se­rias de la relación de pareja. Cuando debes hacer algo diferente, algo grande, como presentarte a un nuevo trabajo, ir de vacaciones sola, subirte a un escenario, presentar tus ideas,….te ataca un estado de irresolución y de angustia que hace que desistas de la idea inicial y sigas igual que ya antes.

Y como buena mujer del Caribe soy apasionada y cariñosa, presumida y juguetona, traviesa y alegre

Pensando en lo que la gente en casa pensaría de ella ahora, cubierta de semen, haciendo un espectáculo para hombres extraños la mandó al límite. Su cuerpo entró visiblemente en espasmos y tuvo el clímax más duro y largo de su vida. No hubo nada más que silencio durante unos segundos. Entonces los hombres comenzaron a charlar entre ellos mientras que Laura lentamente deslizaba cada pierna por debajo de ella. Bruno le dio una toalla y se limpió el semen de la cara. Le afirmó que se lo dejara en las tetas. Soy inútil de eyacular en 4 minutos y dejar insatisfecha a mi pareja. Quiero decir que podría eyacular en un minuto, nada más empezar el coito, mas me daría mucha vergüenza. No soy un eyaculador precoz. Sería terrible para ella. Amo a mi mujer tanto que sería inútil de hacerle un feo de esta forma… [Se queda meditabundo.] Te lo comento por el hecho de que has planteado el tema, mas es algo que no concibo en mi relación de pareja. Primero está el orgasmo de ella. Tengo capacidad y buena conciencia para eyacular en el momento que más le complace a ella y, por tanto, a mí. El deseo de la Madre Naturaleza de que proclamemos y asistamos a nuestra progenie a subsistir y luego su insensibilidad a nuestra felicidad no sería tan malo. . .excepto por el factor de retraso. Los antropólogos nos afirman que la evolución es notoriamente lenta y que muchas mujeres jóvenes están bailando al son de un milenio diferente. Hubo un tiempo en nuestra historia antigua (según nuestros estándares) en la que la selección de un hombre sensible, clemente y cariñoso hubiese sido una elección verdaderamente imprecisa. El buen chaval seguramente habría sido asesinado mientras que trataba de razonar intelectualmente con el tipo dominante en piel de oso que mantenía un hacha de piedra sobre su cabeza. Y, evidentemente, eso habría dejado al bebé sin papá para salir y traer a casa la carne de conejo y zorro. La madre naturaleza dio un codazo a la primitiva belleza y le dijo: Es mejor ir con el poderoso imbécil, querida. Ahora, el hecho de que en el siglo veintiuno la elección de los idiotas no tenga ningún sentido no ha llegado a algunas de las mujeres bonitas de hoy.